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Acerca de las locomotoras de vapor preservadas en estado operativo en España. Por Jordi Escudé

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Por Jordi Escudé, 16 de abril de 2010<ref>El contenido de este artículo ha aparecido también como post en Forotrenes bajo el pseudónimo o Nickname de lauria1226.</ref>

Tren especial conmemorativo del centenario de la llegada del ferrocarril a Vilanova saliendo del "Moll de la Fusta" de Barcelona remolcado por la 141F2413 el día 13-12-1981. Foto Xavier Escudé
Este es un tema para abordarlo desapasionadamente, aunque pueda resultar dificil después del proceso que ha llevado a la situación actual.

El museo ferroviario español estaba concebido desde el principio como una instalación estática. La sede del mismo se establecía en Madrid-Delicias y solo allí. En este sentido, Vilanova i la Geltrú no tenía que haber existido nunca pero debido al XIX Congreso de Modelistas Europeos del Ferrocarril (MOROP, celebrado en 1972 en España y co-organizado por la Asociación de Aficionados a los Ferrocarriles de Barcelona (según la terminología de la época), RENFE organizó una exposición temporal de locomotoras y otro material, en el depósito de la mencionada población barcelonesa. A causa de los escasos eventos internacionales que se celebraban en España durante la dictadura, los jerarcas fascistas presionaron para que a los asistentes extranjeros no les faltara de nada. Una vez concluido el congreso, la exposición, repito, temporal, debía de desmontarse y las locomotoras devueltas a sus lugares de origen. Esto se cumplió, puntualmente, con aquellas máquinas que aun estaban en servicio, pero para las que ya llevaban años retiradas no resultaba tan fácil moverlas y organizar, además, convoyes especiales para su traslado. Esta circunstancia fue aprovechada por un grupo de aficionados con la decidida colaboración necesaria, cómplice, desinteresada y por ende decisiva del personal de la V Zona de RENFE, desde su director Sr. Fortuny, hasta al factor Sr. Oliván, pasando por maquinistas, ayudantes, fogoneros, etc. a fin de conseguir mantener en el tiempo la exposición hasta que tomara carta de naturaleza como un hecho consumado. Si las locomotoras hubieran salido de Vilanova su destino era algo más que incierto y exceptuando unos pocos ejemplares, la mayoría de ellas estaba destinada irremisiblemente al soplete. Pero Vilanova seguía (y sigue), en definitiva, la pauta de museo estático.

Las excursiones ferroviarias de aficionados en los años 70, la mayoría vinculados a la asociación de Barcelona por su mayor número de socios, tenían por objeto principal disfrutar y fotografiar el final de una época, no solo en cuanto al vapor se refiere, sino que también incluía el material eléctrico a 1500 V=. El contacto con este selectísimo material hizo tomar conciencia a ellos (nosotros), jóvenes con un promedio de edad rondando los 21 años, de la necesidad de conservar alguna de aquellas maravillas en estado de marcha y usarlas por lo menos en ocasiones especiales, nos dábamos por satisfechos en conmemoraciones y otros festejos. A partir de ahí y con las complicidades, colaboraciones y sobretodo, actuaciones del personal de RENFE implicado en el caso (maquinistas, jefes de depósito, talleres, directivos de zona, etc.) y mediante movimientos tan rocambolescos que merecerían por sí solos inspirar el argumento de una película de enredos, se pudieron salvar del soplete las locomotoras Mikado 141F2111 y 141F2413, por el solo motivo de ser las últimas salidas de gran reparación y que por ello, su estado era excelente. Aquí se rompía la pauta de museo estático, pues esta pauta solo contemplaba preservar la primera locomotora de cada serie, no la que estuviera en mejores condiciones de circular, pues jamás habría de volver hacerlo.

Pero realmente, no había cambiado nada y mientras hubo depósitos, instalaciones, talleres y por encima de todo, personal que aunque ya reciclado para tracción diésel y eléctrica, se había formado profesionalmente en el vapor, los viajes especiales con esta última tracción, remolcados por las locomotoras antes citadas, se sucedieron con una frecuencia que parecía ir "in crescendo", pero se trataba, en realidad, de un espejismo, pues al irse derribando depósitos, talleres y cerrando las instalaciones precisas, además de las lógicas y naturales jubilaciones del personal cualificado, se inició una rápida trayectoria descendente hasta llegar a la actualidad.

Es necesario, por tanto, un cambio de criterio y orientación, sin menospreciar ni abandonar el concepto de museo estático, cabe sin duda alguna, establecer las normas y lo que es más importante, la infraestructura necesaria para mantener una flotilla de locomotoras de vapor (también diésel y eléctricas de época) en funcionamiento, con sus kilometrajes, mantenimientos preventivos, reparaciones, etc. y esto no requiere de grandes presupuestos especiales. Con un pequeñísimo porcentaje del presupuesto general de adif y/o de las operadoras ferroviarias, destinado a cultura sería más que suficiente, Eso si, administrado por personal especializado y de probada competencia y valía.


Más que nunca, es necesario un golpe de timón. Quien tiene autoridad para ello: Debe de ejercerla con decisión y firmeza.



Notas

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